Lo que necesitamos para avanzar en la construcción de nuestros sueños, de una mejor Colombia y una mejor Bogotá D.C.

Aunque comúnmente se piensa que el año nuevo es un momento oportuno para dar inicio a la búsqueda o consecución de nuevos objetivos o propósitos, en realidad, muchas veces es el momento de renovar nuestro compromiso para lograr muchos de los objetivos que hemos establecido con anterioridad, pero que aún no hemos logrado o solo hemos logrado parcialmente porque requieren de un esfuerzo prolongado.

La temporada de fin e inicio de año es un momento en el que generalmente se revitalizan nuestro entusiasmo y nuestra convicción de que es posible lograr nuestros objetivos si hacemos lo que esté en nuestras manos para conseguirlo, por lo que pensamos cosas como: “este año si voy a hacer esto”, “voy a dejar de hacer aquello”, “voy a compórtame de tal manera”, “voy a dejar atrás las cosas que aunque me gustan y me generan satisfacción en el corto plazo, afectan mis grandes metas a futuro”, “voy a fortalecer mi relación con ciertas personas”, “voy a alejarme de las personas que me hacen daño” etc.


Lamentablemente muchos de estos arranques de entusiasmo e ilusión se evaporan paulatinamente en nuestros pensamientos, decisiones y acciones del día a día, y por consiguiente, no dejan de ser más que deseos que difícilmente logramos materializar en nuestra vida, y que en ocasiones nos recuerdan que están allí, y que tenemos una deuda pendiente con esa persona que quisimos ser, con aquello que quisimos tener o con los objetivos que alguna vez quisimos lograr.

Para mantener el ánimo, la autoestima, la fe, el compromiso, y la determinación en óptimas condiciones a pesar de que muchas veces no logramos nuestras metas, o los logros parciales son inferiores a los esperados, es muy importante tener en cuenta que no siempre que dejamos de lograr nuestros objetivos es por falta de esfuerzo y dedicación, porque en realidad hay muchas cosas que no dependen de nuestra voluntad, ni de nuestra entrega.

Existen múltiples factores que no están  bajo nuestro control y que pueden facilitar u obstaculizar el logro de nuestros objetivos, entre ellos, la voluntad de Dios, los sentimientos y las decisiones de las otras personas en aspectos como el amor, la amistad, el compañerismo, etc., o pueden  influir en gran medida las condiciones estructurales a nivel político, económico, social y cultural de nuestra sociedad, además de la capacidad o incapacidad de reconocer el valor de nuestro trabajo por parte de quienes se encuentran en niveles jerárquicos superiores cuando somos empleados, porque lamentablemente en el sector público, al igual que en el sector privado, muchas veces no se valora a quienes trabajan de manera comprometida, seria, inteligente y responsable.

Sin embargo, siempre es más satisfactorio saber que hicimos todo lo que pudimos, y no dejamos de hacer ningún esfuerzo que estuviese en nuestras manos, por difícil que fuera. Debemos comprender que una situación difícil es algo que puede ser temporal y que con un trabajo determinado, paciente, constate e inteligente podemos dar vuelta a la adversidad y lograr nuestros objetivos.

También es importante tener en cuenta que se requiere de trabajo, esfuerzo y disciplina para mantener las condiciones cuando son favorables, por lo que no se deben asumir como definitivos ni los buenos ni los malos momentos por los cuales atravesamos. Si nos esforzamos por conseguir las cosas, también deberíamos esforzarnos para no perderlas, asumiendo la victoria o los buenos momentos con humildad y las circunstancias difíciles con resiliencia y optimismo.

En la Fundación Bogotá Mía creemos que una mejor ciudad solo se puede construir reconociendo que los objetivos colectivos solo se pueden lograr si las personas, consideradas individualmente, también logran sus objetivos personales, porque finalmente la ciudad debe ser un lugar en el que se puedan forjar los sueños y se pueda vivir de manera digna.

El bienestar de la ciudad y de la sociedad está directamente relacionado con el bienestar de todas las personas, con su comportamiento, con la forma en que perciben sus entornos, con la forma en que tratan a las demás personas, y con el rol que deciden asumir frente a la sociedad, por lo cual, no deberíamos actuar de manera indiferente frente a los demás. Si bien es cierto que cada uno tiene sus problemas y objetivos por lograr, no está de más ser solidario, respetuoso, responsable, competentes, amigables y actuar con los desconocidos como quisiéramos que las demás personas traten a nuestros seres queridos, porque finalmente todos merecemos ser bien tratados, incluso por quien no nos conoce y debemos dar buen trato a las personas que no conocemos cuando interactuemos con ellas.

Les deseamos lo mejor, y los invitamos a contribuir en la construcción de una ciudad en la que todos podamos hacer realidad nuestros sueños.

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